Voy, vuelvo, me acaloro o me abrigo, me siento apretado y hasta a veces intimidado y otras convidado.
Camino y camino, subo y bajo, desaparezco y aparezco desde las entrañas de la tierra, desde lejos escucho un bip, bip, bip y otro más.
Cierro los ojos y viajo en el estómago de un gusano mecánico, me acompañan mis ideas y las actitudes indiferentes de los otros, de pronto un punto de descanso para el gusano, suben y bajan, se instalan y otra vez comienza el gusano con su ir y venir.
No dejo de pensar, que barriga tan llena de esperanzas



Así es amigo...
el gusano lleva las esperanzas tuyas y trae a veces desiluciones también, de otros. Buen relato.